martes, 31 de diciembre de 2013

CARTA HERALDO DE ARAGON

Nuestro amigo, colaborador y socio de esta Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Zaragoza, D. José Luís Benitéz Izuel, se ha dirigido al periódico Heraldo de Aragón en el apartado de Cartas al Director, la cual reproducimos a continuación.
De una manera breve pero intensa, llena de sentimiento y buenos deseos, recuerda a nuestras Fuerzas Armadas, aquellas que recorren surcos de arena, avanzan sobre el asfalto, surcan el cielo o navegan sobre el inmenso mar. Aquellos a quién sin interés alguno, salvo cumplir con el deber, con la conciencia regida por la rectitud, se entregan sin exigir ni pedir nada a cambio.
Sirvan también estas letras, desde esta Hermandad para manifestar nuestro respeto y admiración por cuanto significan y hacemos presente nuestra gratitud por su valioso compromiso a nuestras Fuerzas Armadas.
Paco y Miguel

viernes, 6 de diciembre de 2013

MI QUERIDA PRINCESA

MI QUERIDA PRINCESA


NUESTRO AMIGO ANTONIO CEBRIÁN, QUIERE AGRADECER A LA HERMANDAD DE ANTIGUOS CABALLEROS LEGIONARIOS DE ZARAGOZA LAS MUESTRAS DE CARIÑO Y APOYO, EN ESTAS HORAS DE DESGARRADO DOLOR.
QUIERE COMPARTIR CON NOSOTROS SUS SENTIMIENTOS, ABRE SU CAMISA VERDE LEGIONARIA Y MUESTRA SU CORAZÓN DOLORIDO, CON DULZURA, CON CARIÑO SE DIRIGE A SU PRINCESA, A LA NIÑA DE SUS OJOS, A QUIEN HOY ES UN ÁNGEL EN EL INMENSO CIELO DE ESTRELLAS, ESA LUZ QUE GUIARA SUS PASOS Y QUE PERMANECERÁ INALTERABLE EN SU RECUERDO.
QUIERE DARNOS A CONOCER QUIÉN ERA LUCÍA, SU PRINCESA, SU HIJA… Y PARA ELLO NOS MUESTRA A CONTINUACIÓN LA CARTA QUE ÉL COMO PADRE LE ESCRIBE Y DEDICA A SU HIJA LUCÍA.

SEA PUES SU VOLUNTAD.

MIGUEL CASADO

QUERIDA FAMILIA LEGIONARIA



Soy el padre de Lucia Cebrián. Os pido perdón, porque no os he podido comunicar la ausencia de mi hija, debido a que ha salido para una gran misión.
Ya sabeís lo que esto implica y sobre todo si es muy importante… total silencio.
Lucía no pertenece a la Hermandad y tampoco ha estado en La Legión, pero teniendo un padre tan pesado como yo… que la vive tan a fondo… la conoce algo, y realmente pienso que se merece bastante más el título de Dama legionaria que yo el de Caballero. De hecho me he permitido el lujo de decírselo más de una vez.
Sí, Lucía, te admiro porque eres fuerte y resistente al dolor, porque en tus 21 años de enfermedad no he visto una queja, ni una lágrima, ni un desanimo… ¡Yo no lo resistiría! ...

Estos 8 últimos años han sido una tortura, con 4 operaciones a vida o muerte… de 6 horas, de 8 horas… ¡yo no! Con hasta 3 equipos médicos de especialistas, esos médicos, enfermeras, pacientes, familiares y amigos que coinciden en el pronóstico… es una luchadora. Y encima dándonos ánimos a tu equipo de apoyo… tu familia. Y que disciplinada, con todos tus tratamientos, pruebas, viajes… y aún dices que exagero. Yo te digo que esa sangre tuya que tantas veces he visto… tiene el mismo temple que se requiere para ser un valiente… cada batalla, tu padre te apoya y sufre… pero quien lucha a cuerpo descubierto y a bayoneta calada eres tú ¿Quién es el valiente? Y es que nos tienes acostumbrados a ganar batallas tan al límite que esta paz nos supera… ¿Sabes que nuestro espíritu de combate se basa en eso? Y ante semejante enemigo…

29 días de quimioterapia, 53 días de radioterapia ¡valiente! ¡valiente! ¡valiente! 3 veces te has quedado calvica, con la importancia que eso tiene para una mujer ¡Que honor y que privilegio tenerte! ¡Qué espíritu de sacrificio y dureza!

¡Lucía mi corazón! Te recuerdo pidiéndome salir por los pasillos del hospital para así poder estar en forma… hasta el último día… con los cinco sentidos… ¡Que injusticia! ¡Que sinsentido!

Me da pánico el compararme contigo, pero luego me llena de orgullo el saber que eres mía.

Yo creo que debes volver ya, porque definitivamente eres la fuerte de la familia y además deberás de ponerme “firmes” porque se supone que debería de haber aprendido de ti, que en una situación crítica hay que tener valor, disciplina, coraje, resistencia… me es tan difícil… y no quiero que cuando cante lo de un gran dolor le mordía… tenga que callarme…

¡Ala papá no te pases! Que sí Lucía que sí, que se bien lo que digo, que en La Legión mis instructores me decían… cuando un hombre cumple el Credo Legionario con sus espíritus, tanto en la vida militar como en la vida civil, se le llama héroe, tú lo has cumplido con creces. ¡Ánimo papá que no será para tanto! ¡Mirar que fuerte estoy! Y siempre dando conversación y ánimo a la compañera de turno. ¿De dónde sacas esa fuerza mi niña?

Y otra vez, al cumplimiento del deber, y la disciplina… Papá que tengo que ir a la Universidad y hacer un montón de trabajos… que ya llevo muchos días aquí… y vino a verte el Vicerrector y la Tutora, varias veces… Lucía tranquila… tu salud lo primero, luego te esperamos… y vas a ser una enfermera fenomenal, porque la teoría te la enseñaremos y la práctica… un lujo.

Estando en el Hospital, me decía Lucía… ¿Pero papá que haces tantas veces pegado a la ventana? Pues mira… desde aquí veo el Monumento y le digo a nuestro Cristo que es un blandengue, que lo de él comparado contigo… por eso mientras pueda lo llevaré y se lo recordaré… siempre… siempre…

Será mi único nexo de unión con lo que me enseñaron los Jesuitas, porque la fe se me está tambaleando, cuando veo que se permite la salud en el asesino, y el dolor en una valiente.

Yo se que Lucía tarde o temprano volverá y nos informará de cómo podremos asediar, torturar y eliminar a ese ser tan odiado, responsable del dolor y el sufrimiento humano… seguro que con cuatro o cinco de mis bravos del Piquete lo solucionamos… Yo esperaré ... Si hace falta hasta la eternidad… Ya sabes, los Legionarios nos reagrupamos hasta en el infierno.

Bueno familia, tranquilos, saber que a la Misión, Lucía se llevo dos armas que no le van a fallar: su osito preferido y el Chapiri de su padre.

Lucía, sabes que odio las despedidas con todas mis fuerzas y que lo que más me gustaría ahora es gritar ¡¡¡ A mí La Legión!!! Pero voy a intentar seguir tu vida ejemplar, aunque se de antemano que tu nivel es de una casta especial y quizá por eso, te han llamado…

Que sepas, que estoy en posición de firmes y con mi mejor saludo legionario ¡Grito muy fuerte! ¡Sin novedad! Y siempre a tus órdenes mí querida niña, Lucía.



ANTONIO CEBRIÁN